Una ola de presión que sube de los pies a la cadera.
La presoterapia utiliza unas prendas con varias cámaras de aire que se colocan en piernas y cadera. Un equipo las infla y desinfla de forma secuencial: primero los pies, después el gemelo, la rodilla, el muslo y, por último, la cadera.
Esa compresión progresiva imita el bombeo natural de los músculos y empuja los líquidos en dirección al corazón. Así se favorece el drenaje linfático y el retorno venoso, que es lo que más se resiente tras un esfuerzo intenso o muchas horas de pie o sentado.
Ajustamos la presión y el ritmo a tu objetivo y a tu sensibilidad. Es una sesión pasiva: solo tienes que relajarte.